Ricardo Chiscano

Ricardo Chiscano de Vega

Arquitecto.

No recuerdo exactamente cuándo empecé a interesarme por la arquitectura. Sí recuerdo, en cambio, haber sentido desde muy joven una curiosidad casi obsesiva por entender cómo estaban hechas las cosas. Por qué unas emocionaban y otras pasaban completamente desapercibidas. Por qué algunos espacios invitaban a quedarse mientras otros parecían expulsarte.

Con el tiempo descubrí que la arquitectura era el lugar donde todas esas preguntas podían convivir.

Nunca la he entendido únicamente como una profesión. Para mí es una forma de observar el mundo.

Ricardo Chiscano de Vega, arquitecto

Quizás por eso, disfruto tanto dibujando una idea como discutiendo el armado de un muro de hormigón en mitad de una obra. No encuentro contradicción entre ambas cosas, al contrario, creo que la belleza de un edificio empieza mucho antes de elegir un material o un acabado, empieza cuando cada decisión técnica tiene un sentido y todas ellas trabajan en la misma dirección.

No creo en la arquitectura como un objeto bonito que después alguien intenta construir. Creo en una arquitectura que nace desde la lógica, que entiende cómo se sostiene, cómo envejece, cómo se ejecuta y cómo será utilizada muchos años después de que desaparezcan los planos del estudio.

La estética nunca ha sido un punto de partida para mí. Siempre ha sido una consecuencia. Una consecuencia de haber tomado las decisiones correctas.

Durante estos años he aprendido tanto delante del ordenador como embarrado hasta los tobillos en una excavación, discutiendo con industriales, modificando detalles sobre la marcha o buscando soluciones cuando la realidad decidía no parecerse demasiado a los planos. Y, curiosamente, es ahí donde más disfruto. Porque la arquitectura deja de ser una idea para convertirse en algo tangible.

No entiendo el proyecto como un documento que termina cuando se entrega una licencia. Empieza precisamente ahí. Me interesa seguir el proceso completo. Entender cómo se construye cada decisión. Cómo dialogan la estructura, las instalaciones, la luz, la materia y las personas que finalmente habitarán ese espacio. No persigo una arquitectura de autor. Tampoco un estilo reconocible. Prefiero que cada proyecto encuentre su propia respuesta.

Si existe algo que intento repetir una y otra vez no es una forma, sino una actitud, la de no conformarme con la primera solución simplemente porque sea la más fácil.

Una forma de trabajar

No pretendo que esta página sea un escaparate donde enumerar servicios. Hay cientos de páginas mejores para eso.

Prefiero que sea un lugar donde compartir proyectos, procesos, dudas, descubrimientos y también errores. Porque detrás de cualquier obra terminada existe una cantidad enorme de decisiones invisibles que rara vez aparecen en una fotografía.

Aquí encontrarás arquitectura, pero también construcción, detalles, estructuras, materiales, obras en marcha, reflexiones y... alguna que otra obsesión personal.

Si después de recorrer estas páginas piensas que compartimos una manera parecida de entender las cosas, probablemente podamos hacer un buen proyecto juntos.

Creo que un buen proyecto no consiste en imponer una idea brillante, sino en descubrir cuál es la respuesta más honesta para cada lugar, cada presupuesto y cada persona.

No entiendo la técnica como el límite del diseño, sino como la herramienta que permite llevarlo más lejos.