Ampliación y reforma de estación de servicio Hidalgo
La arquitectura también puede transformar la identidad de un negocio sin renunciar a su pasado.
Este proyecto parte de la reforma y ampliación del edificio principal de la Estación Hidalgo, reinterpretando un espacio tradicionalmente vinculado al suministro de combustible para convertirlo en un auténtico centro de servicios para el viajero y el usuario cotidiano.
La intervención reorganiza completamente el edificio incorporando una nueva zona de supermercado, espacio de cafetería y coffee corner, vinoteca especializada, obrador, zona de cobro, aseos adaptados y nuevos espacios destinados a mejorar la experiencia del cliente, ampliando el concepto tradicional de estación de servicio hacia un lugar pensado para permanecer y no únicamente para repostar.
La nueva envolvente, ejecutada mediante una fachada ventilada de panel composite de aluminio, redefine por completo la imagen del edificio sin perder el carácter industrial que siempre ha acompañado al conjunto. La composición de planos opacos y superficies acristaladas permite controlar cuidadosamente la entrada de luz natural en las oficinas existentes, manteniendo al mismo tiempo la visibilidad sobre la zona de surtidores y reforzando la conexión entre la actividad comercial y el funcionamiento diario de la estación.
Ubicado en uno de los principales accesos a Don Benito desde Villanueva de la Serena, el edificio aspira a convertirse en una nueva referencia urbana dentro de un entorno históricamente ligado a la actividad industrial y al tránsito de viajeros.
Más que una ampliación, el proyecto representa la evolución de una infraestructura tradicional hacia un espacio contemporáneo, donde arquitectura, funcionalidad e identidad empresarial conviven bajo un mismo lenguaje.
Lo que más me interesaba resolver:
Conservar la esencia industrial del edificio mientras se transformaba en un espacio comercial contemporáneo, capaz de integrar múltiples usos bajo una única identidad arquitectónica.
"Las estaciones de servicio han dejado de ser únicamente lugares de paso. Hoy son pequeños centros comerciales abiertos las veinticuatro horas, y la arquitectura debe ser capaz de acompañar esa transformación."
Una nota del arquitecto
Este fue uno de esos proyectos que terminan marcando una etapa profesional. No tanto por su tamaño, sino porque obligaba a responder una pregunta que me sigue interesando hoy: ¿cómo transformar un edificio sin hacer que olvide quién fue? La respuesta no estaba en ocultar su origen industrial, sino en utilizarlo como punto de partida. La nueva piel de composite de aluminio no pretendía disfrazar el edificio; pretendía darle una nueva vida, respetando la lógica con la que siempre había funcionado. Mirándolo ahora, sigo pensando que una arquitectura honesta no es la que rompe con el pasado, sino la que consigue hacerlo evolucionar

