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Bar de copas Gato Tuerto

Hay lugares que cambian continuamente de nombre, de propietarios o de decoración, pero siguen formando parte de la memoria colectiva de una ciudad. Este local es uno de ellos.

Situado en la histórica plaza de El Parquecillo, durante décadas ha acompañado buena parte de la vida nocturna de Don Benito, acogiendo distintas etapas y generaciones sin perder nunca su condición de punto de encuentro.

La intervención parte de una premisa muy clara: actualizar su identidad sin renunciar al lugar que ocupa dentro de la ciudad.

Las limitaciones urbanísticas impedían una transformación estructural profunda, por lo que el proyecto centra todos sus esfuerzos en el espacio, la atmósfera y la experiencia del usuario.

La planta baja se concibe como un espacio más recogido e intenso, pensado para la actividad nocturna durante todo el año.

La terraza superior, en cambio, se transforma en un jardín elevado donde la vegetación, la iluminación y las vistas sobre El Parquecillo construyen un ambiente completamente distinto: más relajado, abierto y ligado a las noches de verano.

Más que una reforma, el proyecto pretende recuperar un lugar que muchos vecinos ya sentían como suyo y ofrecerle una nueva etapa sin romper el vínculo con su historia.

 

Lo que más me interesaba resolver

Convertir un local con dos ambientes completamente distintos en una única experiencia, aprovechando la personalidad de cada planta sin que parecieran dos locales diferentes.

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