Vivienda unifamiliar entre medianeras
Hay viviendas que se proyectan desde los metros cuadrados. Otras se proyectan desde la forma de vivir.
Esta casa nace para una familia numerosa, entendiendo que la arquitectura debía ser capaz de responder tanto a la vida compartida como a la necesidad de intimidad de cada uno de sus miembros.
La organización del programa parte de una distribución clara entre las zonas de día y las zonas de descanso. La planta baja concentra los espacios destinados a la convivencia —salón, comedor, cocina y estancias comunes— mientras que la planta superior alberga los dormitorios familiares, buscando un funcionamiento doméstico sencillo y natural.
Sin embargo, el verdadero corazón del proyecto no está en esa división funcional.
Está en los tres patios que articulan toda la vivienda.
Lejos de entenderse como simples espacios exteriores, los patios actúan como elementos organizadores del proyecto. Introducen luz natural en el interior, generan ventilaciones cruzadas, establecen relaciones visuales entre distintas estancias y construyen una secuencia espacial donde la vivienda se descubre poco a poco a medida que se recorre.
La casa decide proteger su intimidad del entorno urbano, orientando su vida hacia el interior. La arquitectura deja de mirar a la calle para comenzar a dialogar con la luz, la vegetación y los espacios intermedios que aparecen entre los distintos patios.
La transición entre el espacio público y el ámbito doméstico también adquiere un papel protagonista. El acceso desde la cochera desemboca en un amplio recibidor concebido como un lugar de transición, un espacio donde el ritmo de la ciudad desaparece antes de entrar definitivamente en la vivienda.
Como parte del programa, el proyecto incorpora además una consulta médica independiente, permitiendo recibir pacientes sin interferir en el funcionamiento cotidiano de la vivienda y garantizando la privacidad de la familia.
Más que una vivienda, el proyecto busca construir un equilibrio entre vida familiar, actividad profesional e intimidad.
Lo que más me interesaba resolver
Conseguir que una vivienda para seis personas mantuviera la sensación de amplitud y tranquilidad, utilizando los patios como herramienta para organizar el espacio, introducir la luz y proteger la privacidad.
Una nota del arquitecto
Siempre me han interesado las casas que no lo muestran todo desde el primer momento. Creo que la arquitectura doméstica debe descubrirse caminando, permitiendo que la luz, los patios y las distintas perspectivas vayan construyendo la experiencia de habitar. En este proyecto los patios no aparecen como un recurso formal, sino como la estructura invisible que da sentido a toda la vivienda. Son ellos quienes ordenan el espacio, regulan el clima, protegen la intimidad y convierten una parcela urbana en un lugar sereno para vivir.

